miércoles, marzo 30, 2005

Educación y Sociedad

Una de las premisas básicas de la igualdad de oportunidades en nuestra sociedad es el acceso a una educación suficiente. La educación debe cumplir varias funciones, por un lado garantizar que determinado tipo de trabajos no están reservados a los hijos de un estrato social y vedados a otros. Por otro lado en una sociedad democrática en la que todos los ciudadanos participan en la vida política, una educación suficiente es imprescindible para que la toma de decisiones descanse sobre opiniones informadas y capaces y no caiga fácilmente presa de demagogias populistas. Sin embargo, la función más importante, a mi parecer, que debe cumplir la educación en una sociedad de personas libres es la de eliminar el elitismo cultural como coto privado de unos pocos y abrir la educación académica a toda la población.

Siendo un apartado tan importante para una sociedad, es sorprendente la situación actual y la postura general ante la educación, tanto pública como privada. Principalmente me sorprende que no se diferencie entre las dos funciones de la educación, la de preparación laboral y la cultural, con un marcado interés en la primera en detrimento de la segunda. Al no diferenciarse entre estas dos funciones, y vendiendo la educación de forma pragmática, el camino educativo sigue a la formación laboral, de forma que en la formación universitaria se destacan las salidas laborales por encima de las cualidades culturales que aportan a la persona. La formación de postgrado no se salva de esta pragmatización, y dejando aparte la precariedad de los investigadores, la opinión generalizada es que no tiene demasiada utilidad, incluso dentro del ámbito académico, salvo para la salida laboral docente en una universidad. Sin embargo la formación universitaria no es la más importante para una sociedad, podemos considerar que la formación universitaria es una especialización o una profundización en determinados temas, bien por interés personal, bien por razones laborales. La formación que realmente sienta las bases de una sociedad es la formación primaria y secundaria, que es la que está destinada a formar a todos los ciudadanos independientemente de su futuro profesional.

Algunos de los aspectos que deberían de trabajarse en la educación obligatoria, en mi opinión, son el fomento del espíritu crítico y una historia reciente de la situación política del país. El formato de clase magistral, si bien es una forma rápida de impartir conocimientos, es poco participativo, y sobretodo huye de dejar que el alumno cuestione los conocimientos impartidos. Es muy complicado mantener la figura de autoridad que sostiene el profesor a la vez que se permite al alumno que cuestione opiniones y puntos de vista, y es cierto que hay conocimientos puramente científicos que son poco dados al debate y que hay que saber distinguir, pero si no se fomenta entre la juventud la capacidad de pensar en la información que recibe en vez de creer en todo lo que se le pone delante con un argumento de autoridad, difícilmente podemos confiar en su criterio al escuchar a la clase política. En esta misma línea, para formarse un criterio sobre la ideología de cada partido, es muy interesante contrastar las promesas y la ideología que dicen profesar con las acciones que han realizado en el pasado reciente cuando han tenido acceso al gobierno del estado o de alguna comunidad autónoma, así como también es reciente repasar casos relativamente recientes, que en el momento de estar de actualidad suelen estar demasiado tergiversados por los medios de comunicación de uno y otro signo, y que a posteriori se pueden analizar con tranquilidad cuando, carentes ya de interés para los medios, se han aclarado los hechos.

Desde el punto de vista político estos dos factores serían muy interesantes, pero ya decía al principio que el aspecto que considero más importante de la educación es el que permite a la persona ampliar sus miras más allá de lo meramente político, en el resto de dimensiones personales, formarían parte de este capítulo el estudio de las distintas religiones mayoritarias y sus valores morales, el análisis de los valores imperantes en nuestra sociedad, y probablemente sería interesante un repaso histórico de las distintas escuelas de pensamiento más influyentes en la conformación de la sociedad actual por el trasfondo y la comparativa.

La educación se plantea hoy en día por un lado como una obligación para los jóvenes y por otro como un camino laboral, y lo que es peor, no alcanzar los estudios universitarios se equipara a un fracaso. Si el enfoque universitario es puramente laboral y el trabajo de un universitario es un trabajo principalmente de gestión o de ingeniería, es obvio que una mayoría de la población productiva de un país no puede tener acceso a esa clase de puestos de trabajo por una sencilla regla de la pirámide de producción, por lo que incluso con estudios universitarios acabados, las salidas laborales necesariamente van a estar por debajo de la correspondiente a los estudios cursados. Sin embargo esto no quiere decir que recibir una alta formación no sea algo interesante tanto para la persona como el tener un nivel cultural elevado de sus ciudadanos es interesante para una sociedad, sin embargo hay que separar la educación laboral de la cultural para que esto pueda tener interés, y por supuesto es imprescindible que estos trabajos tengan suficiente remuneración y tiempo de ocio para poder desarrollar este tipo de actividades independientemente del trabajo.

La educación es un instrumento muy poderoso para una sociedad, y tener una formación cultural elevada es una herramienta que permite a cualquier individuo ser más libre, o al menos más consciente de sus libertades, y una sociedad en la que un gran número de personas tiene una elevada formación va a llegar a mejores soluciones económicas y de convivencia.

martes, marzo 08, 2005

Colaboración

En un comentario al primer ensayo que publiqué, una amiga y lectora ha escrito un comentario que me ha parecido interesante y es una lástima que nadie lo lea por colgar de un post "viejo" (en Internet cualquier cosa con más de una semana es "vieja"), así que voy a copiar el contenido de su comentario aquí, para destacarlo un poco.



At 7:40 PM, Lor said...

Todos (o casi) vemos la situación en la que se encuentra el país debido a esa burbuja inmobiliaria que causa que personas de hasta 30 años o más (incluso ingenieros,licenciados, o personas que se están doctorando, ¡imagínense!) vivan en casa de sus padres. ¿Cómo es posible que se haya llegado a este extremo? ¿Esto puede ser obra sólo del gobierno central de PP? Más bien parece que atañe a toda la clase política que ha estado gobernando el país, y miraba para otro lado (por pensar bien), mientras la especulación era permitida.
Realmente, el gobierno, o los gobiernos, que han connivido con ésto son tan culpables de esta situación como los mismos especuladores. Para los ciudadanos de a pie es importante que esta situación termine para poder conseguir una vivienda digna sin necesidad de trabajar, si se me permite la expresión, como "chinos". Y luego hay quejas desde el "púlpito" político de la baja natalidad en España. Otra consecuencia del alto precio de las viviendas es que la posibilidad de comprar un piso para una persona sola con un único sueldo es virtualmente una misión imposible. ¡Si en estos momentos pagar la hipoteca y llegar a fin de mes para una pareja que gana dos sueldos medios puede realmente convertirse en toda una proeza! Normalmente uno de los dos sueldos va íntegramente a pagar la hipoteca, y el otro en comprar los maravillosos muebles y electrodomésticos que nos entran por los ojos desde los spots televisivos, las vallas publicitarias y los folletos que llenan nuestros buzones. ¿Qué dinero te puede quedar para vivir? Y me refiero a vivir no en el sentido de subsistir con las funciones fisiológicas básicas del ser humano, que en cuanto a consumidor se reducirían a ir al supermercado comprando cuidadosamente el producto más barato con unas mínimas garantias de salubridad, sino a poder darle a tu vida ciertos alicientes. Como ya se comentaba en tu blog el ocio y la cultura requiere un mínimo de capital que a veces no se tiene. Si el único objetivo de tu vida es sobrevivir un mes más para poder seguir pagando los plazos de la lavadora, la vida se puede convertir en algo muy triste. Pienso que esto mismo puede estar afectando a la salud de nuestros compatriotas. En ese estado de estrés continuo por poder pagar la hipoteca, los muebles, y el número incontable de preocupaciones que cada uno tenemos, no es de extrañar que la depresión haga mella en nosotros. De hecho en un importante estudio publicado en "Medicina Clínica"* en 1997, por la doctora Mª Paz Alonso, durante los años 1985-1994 el consumo de antidepresivos se elevó en un 247 %. Se ha multiplicado casi por tres en diez años, y no parece que la tendencia vaya a parar. ¿Podría guardar alguna relación con el incremento del precio de la vivienda en España (ver
evolución de los precios por metro cuadrado en España)?
En el caso de que el bienestar, e incluso la salud, de los ciudadanos se halle comprometido por la mala actuación de los gobiernos españoles, ¿quién y cómo va a solucionarlo? El quién según nuestras leyes democráticas es el senado y el parlamento. Si es necesario castigar la especulación con las medidas que ya propones en tu texto, ¿por qué no se hace ya?
Por otro lado, para que la economía deje de regirse por el sector de la construcción como comentabas, coincido en que se debe invertir en algo en lo qe podamos competir gracias al buen nivel de la educación superior en España (¡al menos era así hasta hace unos años!, ya veremos que sale de la LOGSE). Esto nos lleva inevitablemente a destinar más presupuesto a la investigación y el desarrollo en numerosas áreas de las que poseemos excelentes profesionales. Los otros sectores no deben ser olvidados, pero sí se les ha de dar la importancia que les corresponde. Por ejemplo, en cuanto a agricultura se debe poner énfasis en aquellos productos que sabemos que nuestra tierra, por sus características, es capaz de obtener una mayor calidad y rendimiento, y no empecinarnos en utilizar tierras de secano para regadío.
Para la ganadería se debería seguir invirtiendo en mejorar la calidad de las carnes, sobre todo mediante la alimentación de los animales (que como se demostró con el mal de las vacas locas es muy importante), ya que esto repercute en la salud humana (¿qué somos si no lo que comemos?). Por otro lado, no estaría de más dar un tratamiento un poco más "humano" a los animales que se sacrifican para nuestra alimentación.
En pesca, yo abogaría por la piscicultura, y del mismo modo que para la ganadería reconocer qué alimentos son los más parecidos a los que tomarían esos peces en su habitat natural, que para algo han evolucionado para comer eso, digo yo.
El sector servicios debe mantener su calidad, pero la masificación de ciertas zonas puede ser contraproducente. Se debe recordar qué queremos que sea España ¿un país de sol y playa, donde tanto los gamberros adolescentes y jubilados del norte de Europa vienen a disfrutar de aquello que no tienen en sus países? ¿Es esa la España en la que viviremos tras la ratificación de la constitución por el parlamento europeo?
Desde mi punto de vista, la industria y la investigación (tanto básica como aplicada), deberían ser los verdaderos motores de los países llamémosles "avanzados" o "civilizados", Este esfuerzo económico que ha realizado el estado por formar a gente capaz, no debería ser desaprovechado produciendo casos de licenciados que acaben trabajando en un McDonalds. ¿Por qué la ciencia está tan poco valorada en este país? ¿Por qué todos los miembros de la familia real salen en las noticias haciendo vela, equitación, etc...? ¿Por qué no ha salido alguno de "ciencias"? Igual todo son preguntas, y tampoco respondo gran cosa, pero apuesto a que la gente que se ha comprado recientemente una casa, no espera que los precios comienzan a bajar en breve. Aunque es el deseo del resto de españoles y españolas que aún no tienen ninguna vivienda propia. Nadie se va a sentir muy bien. Ni los políticos, ni el pueblo.

*"Curación emocional" edición de 2004, del profesor de psiquiatría clínica de la Universidad de Pittsburgh David Servan-Schreiber

sábado, marzo 05, 2005

Derecho al trabajo

En un post anterior destacaba que nuestra constitución nos garantiza el derecho a un trabajo con una remuneración suficiente, dando a entender además una serie de garantías y derechos como la no discriminación, y la regulación por medio de un estatuto. Se supone que esto quiere decir que el estado toma como una de sus responsabilidades el hacer respetar estas garantías.

En un mundo de competencia global como en el que hoy en día vivimos, sin embargo, los trabajadores somos un producto más sujeto a las leyes de la competencia mercantilista, y si el precio de exportar el trabajo donde la mano de obra es más barata y luego importar el producto es menor que producir bienes aquí, en trabajos donde la calidad no marca la diferencia, no hay posibilidad de competir salvo que queramos equiparar los sueldos. El problema real, sin embargo, es otro. Para poder competir con las condiciones laborales de determinados países hay que hacerlo eliminando los derechos laborales de nuestro país. La otra opción, por supuesto, es no competir, poniendo aranceles proteccionistas que nos permitan costear nuestros derechos mientras seguimos importando mercancías baratas, y cobrando en impuestos el precio de nuestros derechos sociales y laborales.

Se me ocurre otra solución. Cuando se importan bienes producidos en el extranjero, en países que no cumplen las regulaciones de calidad que se le exigen a las empresas dentro del nuestro o de países con legislaciones afines, ¿no podríamos, es más, no deberíamos, para ser justos con las exigencias a nuestros propios empresarios y trabajadores, controlar que las condiciones de trabajo de un producto importado sean acordes con las exigidas en el país importador? Realmente es complicado llevar un control real, con auditorías independientes, de que no solamente la legislación sino que de facto las condiciones laborales sean aceptables y aceptamos competir en esas condiciones. Ahora, ¿puede un gobierno con las competencias del nuestro encargarse de garantizar una competencia laboral leal entre países?