Todos somos creadores
Hubo un tiempo en el que la Cultura era propiedad exclusiva de los pocos que podían tener acceso a ella, el porcentaje de alfabetización era muy bajo, no había posibilidad de copiar los libros de forma fácil, y la música sólo se podía disfrutar en directo. Los avances tecnológicos, como la imprenta, y el cambio de forma de pensar que conllevó la Ilustración fueron acercando la Cultura a un número cada vez mayor de personas hasta la situación que teníamos en el siglo XX en lo que llamamos Occidente en el que practicamente todos los ciudadanos tienen la posibilidad de acceder a la Cultura aceptablemente garantizado. Como cualquier cosa en nuestra sociedad, esto se ha convertido en un negocio y uno muy lucrativo.Pero las tecnologías no se han parado en el punto en el que a los actuales monopolios de la cultura les gustaría que se hubieran parado. El siguiente paso que estamos dando no es el del acceso a la cultura, sino el de la producción de la cultura, si en el siglo XV la imprenta propició que la literatura pudiera copiarse a gran escala, el avance de Internet es el de hacer llegar los canales de distribución cultural a todos los ciudadanos. El verdadero cambio que puede trastocar a la industria de la cultura, ya hablemos de música, de literatura o de la invención de nuevas formas de expresión, es la independencia de las grandes firmas para poder hacer llegar las nuevas creaciones al gran público.
Hasta ahora, para poder llegar a un gran número de personas, el creativo necesitaba pasar el filtro que imponían los grandes monopolios de los canales de distribución. Así, la Cultura estaba en manos de las decisiones de estos monopolios y de su afán de lucro. El primer golpe que están recibiendo es que al intentar controlar los canales de distribución en una sociedad en la que están en desventaja frente a las posibilidades de distribución de sus propios clientes, ven como su producto que ellos gastan tanto dinero en publicitar se distribuye solo sin generar los beneficios que a modo de espejismo están viendo delante de sus ojos. Sin embargo, el redistribuir el material que viene de estos monopolios es una pequeña parte del cambio.
El gran salto que nos ofrece esta tecnología no es la posibilidad de escuchar gratis lo que nos están mostrando en el escaparate de la tienda de discos, el cambio que tenemos ante nosotros es la posibilidad de escapar de esa rueda, de liberar del monopolio comercial a la cultura de forma que los criterios de selección sean públicos y no el privilegio de unos pocos. Es la capacidad de escoger sin tener un filtro previo. Así mismo, también tenemos la oportunidad de participar en el proceso creativo, de crear y distribuir nuestras propias obras, y no dependeremos de tener que convencer a un productor de que va a ganar mucho dinero con nosotros, sencillamente nos enfrentaremos al público directamente. Este es el cambio que los monopolios han de temer, y a la vez, un cambio inevitable mientras Internet sea una red libre.

5 Comments:
Como comento en mi blog, Darthcoli me hace llegar, por comunicación personal, este enlace a La propiedad intelectual en la nueva era digital.
Lectura recomendada, como análisis histórico y geopolítico, explicando diferencias en las leyes de propiedad intelectual entre Europa y Estados Unidos, y entre sus orígenes y la actualidad. Didáctico y digerible, aunque para leer con tiempo, que es un poco largo.
Siendo una referencia muy interesante, no trata el tema que escoges para tu ensayo, no da el salto mental que propones, que nos hace pasar de ser consumidores privilegiados de cultura a productores de cultura.
Es precisamente ese salto cualitativo entre ser consumidores privilegiados de cultura a ser productores de cultura, lo que supone una verdadera revolución. El creador deja de depender de los criterios económicos, políticos, ideológicos del poder para hacer pública su obra, para difundirla. Y eso permite que cualquiera que lo desee pueda crear arte, ideas, lenguajes... Esto es una revolución frente a la cultura establecida, una ruptura con todos los cánones (¿o no con todos?) y supone tambien un cambio radical para los receptores, que se encontraran libres de tutelas, de orientaciones pero ¿tambien de prejuicios?
Está muy claro que todos podemos ser receptores y emisores de cultura. Se abre un tiempo en el que podremos contrastar la veracidad del "todo vale" que sostenía Feyerabend. Un tiempo, en todo caso, privilegiado para la creatividad humana, para la libertad.
Todo esto, claro está, si nos dejan.
Otra de las características de las actuales tecnologías es que te permiten ser fuente de información.... pasada, y eso tiene consecuencias interesantes como un aumento de la oferta (en prejuicio o competencia directa de los que basan su negocio en la actualidad) o también la creación de un espacio de memoria colectiva donde a nadie se le escapa nada.
Lamentablemente, la ley que regula la mal llamada "propiedad intelectual" es un impedimiento. Debe caer.
alejo, más que abolir leyes, prefiero que exista la alternativa para los creadores que lo deseen, de publicar sus obras con una licencia u otra, de forma que si alguien quiere evitar que le copien para defender un modelo de negocio, esté en su derecho, pero que nos permitan a los que queremos crear y que se nos difunda libremente dar esa libertad a nuestros consumidores.
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